Tuesday, May 30, 2006

SABADO...LA PRIMERA PELICULA EN TIEMPO REAL.

Entrevista al director Matías Bize.
Con más entusiasmo que plata dirigió (con la cámara de una amiga) "Sábado", la primera cinta chilena filmada en tiempo real. Ésta le abrió las puertas (y muchos bolsillos) para filmar "En la cama", la misma que se llevó el gran premio en el Festival de cine de Viña y que ha sido alabada en todo el mundo. Matías, a quien de chico nunca le gustó el cine, la está rompiendo.
"Nunca tuve una cámara cuando chico. No me apasionaban las películas rusas, francesas o alemanas... De hecho, ni siquiera me gustaba ir al cine".
La confesión la hace Matías Bize (25), el mismo realizador que hace pocos días ganó el Festival de Cine de Viña del Mar con su película "En la cama". El joven director que la revista Cahiers du Cinéma - una de las más prestigiosas del mundo- definió como el "cineasta más prometedor de Chile". ¡Esa onda!-­Si no te gustaba, ¿cómo llegaste a estudiar cine, entonces?"Como mis papás son arquitectos, sentía que iba para una carrera más artística, como teatro. Pero un día un compañero de curso me contó que se iba a estudiar cine a Cuba. Yo encontré súper buena la idea. Pensé: 'de repente, yo igual podría estudiar cine'.
Me quedó dando vuelta hasta que un mes antes de dar la Prueba, fui a ver "Tesis", de Amenábar, y me gustó súper harto como te metían en la película. Después di la Prueba, me fue súper bien, pero ya estaba decidido. Me metí a la Escuela de Cine de Chile. Ahí ya tuve que ponerme al día en todas las películas que no había visto y que ¡hay que conocer! El (Cine Arte) Normandie fue clave. Veía una película diariaÉ Y me empezó a gustar el cine también...".
¿De qué te sirvió pasar por la Escuela de Cine de Chile?"Me ayudó mucho para soltar la mano. El primer día de clases nos dividieron en grupos, nos pasaron una cámara y nos dijeron: 'ya, tienen que hacer un corto'. De ahí cada dos semanas teníamos que presentar trabajos. Primero en video y después en cine. Era harta práctica e hicimos un grupo súper bueno con el que después nos fuimos especializando. Yo me fui para guión y dirección; otros a cámara, otros a sonidoÉ Con este mismo grupo hice "Sábado" y después "En la cama". Filmamos mucho, lo que nos sirvió para formarnos y para disfrutar el proceso de filmación. Hacer los cortos nos tomaba mucho tiempo, a veces noches enteras. Era un trabajo heavy, pero entretenido. Era igual que hacer una película, donde los horarios son una locura".
Has dicho que "Sábado" te abrió las puertas como director..."Claro. Cuando salí de la escuela, me di cuenta que para ser realmente director debía filmar una película. Y para lograrlo tenía dos caminos. Uno largo: postular al Fondart y tomarme cinco años para hacer una película con un presupuesto que era muy difícil de conseguir siendo tan joven. Y un camino corto: hacer una película sólo con lo que tuvieraÉ Así que me conseguí una cámara prestada, actores que conocía - como la Blanca Lewin, con la que había hecho cortos- y las locaciones (la casa de sus papás y de amigos). Además, no le pagué a nadie.
El equipo técnico y los actores tendrían un porcentaje de las ventas de la película. Fue un gran desafío. Además haríamos una película filmada en tiempo real, lo que le agregaba riesgo".Y la apuesta le resultó.Su ópera prima tuvo muy buena crítica en Chile y el extranjero. Ganó varios festivales y se estrenó en distintos países de Europa."Sábado" me hizo conocido y me permitió hacer "En la cama" con mucho más presupuesto. Conseguimos un Fondart en Chile y una coproducción alemana".Y vuelta... Otra vez le fue bien.
La segunda cinta de Matías logró clasificar en el importantísimo Festival de Locarno, Suiza; en Valladolid, España y en el AFI de Los Ángeles, entre otros. Y ha cosechado sólo buenas críticas a nivel nacional e internacional."Los alemanes quedaron felices con los resultados. Tanto que me dijeron: 'En tu siguiente película vamos sí o sí'.
Así que ya hay coproductor para mi tercera película que se llama "Prefiero caminar". Es una historia de amor entre una chilena y un argentino que ocurre un 31 de diciembre en Buenos Aires y en Santiago".Pero más allá de los galardones conseguidos en el extranjero, Matías valora el premio que obtuvo en Viña. "Nos encantó que la película la premiaran también en Chile. La idea era estrenarla acá con algo de prestigio. Nos ayuda a promocionarla y para demostrar que tenemos buenos profesionales del cine en Chile".

NUEVAS TEMATICAS DEL CINE NACIONAL.

Buscando el miedo.

Casi se podría afirmar, que, los países tercer mundistas o en vías de desarrollo, realizan entre sus actividades artístico-comunicacionales, obras o piezas que se reconocen por la fuerte orientación social y la búsqueda de una identificación como individuos en el mundo. A esta hipótesis, por supuesto que no escapa Chile. Sin ir más lejos la verdaderamente obsesiva necesidad de los medios de comunicación, sociólogos y otros tantos estudiosos y artistas, que están, constantemente, buscando la identidad perdida de nuestros pueblos luego de la conquista, la colonización y el mestizaje, me avalan (basta leer todos los artículos, no sólo en Chile, que hablan de la, para mi gusto, manida pregunta de, ¿qué es, el ser latinoamericano?) Como decía y basándonos en esta idea, este tipo de obras, cumplirían, entonces, una especie de rol de denuncia o de búsqueda de la autenticidad latina.

Dentro de éste ámbito, artístico - disciplinario, es que se encuentra el séptimo arte, extraña mezcla de creatividad, comunicación y sentido comercial. Sí, el cine, en muchos aspectos, lo ha hecho perfectamente, ya que incorpora, en su calidad de comunicador, ciertas características propias de lo que, para la mayoría de nosotros, correspondería a la idea de identidad. Desgraciadamente, existe un problema al respecto, y es que, de esta manera, no sólo, se coarta el desarrollo del tan anhelado elemento identificatorio, ya que, obviamente, el trabajo del realizador sesgaría la visión más objetiva que otras disciplinas podrían plantear en torno a este tema, sino que además, limita la función artístico - creativa al tratar de solucionar un problema, que creo, justamente, es parte de la identidad de muchos pueblos que conforman Latinoamérica; es decir, la falta de compromiso y la poca noción de quienes somos y como nos comportamos en nuestro propio país.

A pesar de este fuerte fenómeno, algunos directores han comenzado a desarrollar sus propuestas fílmicas en función de géneros cinematográficos más diversos. Uno de ellos, es Jorge Olguín, realizador, que está rodando su segunda película y que ha incursionado en el mundo del terror. Mundo, que evidentemente tiene donde nutrirse en Chile, no sólo por la historia política reciente, donde los miedos, las desapariciones y las fuertes paranoias eran parte del diario vivir, sino que también, por una arraigada cultura mitológico-mágica que se conserva hasta el día de hoy de manera absolutamente latente y viva, en variados puntos del territorio. No sería extraño, entonces, constatar el gusto masivo que existe por este tipo de temas.


En Ángel Negro, el realizador se mete en un mundo bastante conocido por los adictos al terror, el de los asesinos psicópatas, donde generalmente, algún tipo de trauma desarrolla o potencia la psicopatía en uno de los personajes de la historia; elemento que servirá de excusa para generar el tan preciado miedo en los espectadores.

En muchos aspectos, el terror, trabajado aquí, se asemeja al elaborado por Hitchcock, en su película Psicosis. Primer elemento a considerar, ya que al desarrollar una temática específica, se exige un conocimiento relativamente acabado del tema. El cine de terror, de hecho, no se va a inventar. Seguramente se revitalizará a partir de nuevas propuestas creativas, nuevas atmósferas, nuevos escenarios y porque no, nuevos monstruos.

Siguiendo en esta línea, el joven director, busca, con su segunda producción, Sangre Eterna, incorporar al imaginario chileno, el mundo vampírico. Mundo, que a pesar de pertenecer a la Europa del este, está dentro del disco duro mundial. El reto, por lo tanto, es más grande, la gran mayoría del público aficionado a este tipo de películas, sabe cuales son las características propias del fascinante mundo gótico romántico de los vampiros. La propuesta de Olguín, entonces, busca sorprendernos, moviéndose entre el mundo de la fantasía (el mito de los vampiros) y el mundo de la realidad virtual (computadores y juegos de rol), de hecho, los personajes representados virtualmente en el juego, son justamente vampiros, metiéndonos así, en una doble irrealidad.
El juego de rol, se transforma en el elemento que permitiría al espectador enajenarse de la realidad fílmica, siendo al mismo tiempo, el que nos conectaría con ella. Por su parte, el mundo fantasioso de los vampiros es simplemente el soporte necesario para establecerse en una atmósfera fantástica. Desde esta perspectiva, la propuesta de Olguín, pareciera sostenerse, en función de mundos superpuestos que llevan al equivoco o a la locura.

Es así, como, poco a poco se va ampliando el imaginario fílmico chileno, lo importante, en todo caso, sería, que los aspectos creativos puedan satisfacer las normas propias de los distintos géneros y subgéneros, desarrollando de manera coherente los elementos estilísticos planteados por las distintas temáticas y no pretendiendo reinventarlos. Más allá de ampliar el universo creativo de la cinematografía chilena, lo importante sería, por ejemplo, en este caso puntual, lograr la emoción fundamental a la hora de hablar del cine de horror: tener miedo.

KILTRO LA PRIMERA PELÍCULA DE ARTES MARCIALES.

Titulo Original: KILTRO
Titulo: KILTRO
Duración: 98 minutos.
Sinopsis: La primera película de artes marciales del cine chileno llega a los cines. Protagonizada por Marko Zaror, un chileno que ha hecho carrera en Estados Unidos como el doble del popular luchador y ahora actor 'La roca'. 'Kiltro' transcurre en el interracial barrio de Patronato, terreno donde chinos, coreanos y árabes co-existen de la mejor manera posible.
Es ahí donde vive Zamir (Marko Zaror) un torpe joven cultor de las artes marciales enamorado locamente de Kim (intrepretada por la modelo Caterina Jadresic) una chica mitad coreana que parece disfrutar ignorando a su insistente enamorado. Lo que parece ser una historia de amor imposible toma un oscuro cariz cuando Max Kalba (Migel Angel de Luca) un malvado personaje vuelve a Patronato a cobrar viejas cuentas. A partir de lo cual se revive una historia de rencillas, y traiciones que involucran a Farah (Luis Alarcón), Sara (Ximena Rivas)la madre de Zamir y al padre de Kim.
Al ver a su amada en peligro Zamir no dudará en ir en su rescate y someterse a un duro entrenamiento en manos del maestro Soto (Alejandro Castillo) para enfrentar al malo de turno. Película de acción y una buena cuota de buen humor que recoge los lugares comunes del cine de artes marciales. Con maestros, peleas colectivas y un héroe a la oriental.

CRONOLOGIA DEL CINE CHILENO.


Inicio de la Historia del Cine Chileno finales de la década del 40` estaba representado por intentos de grabar el presente, en esos momentos el cine era mudo. Las sesiones eran acompañada de Sandwiches y bebidas sus máximos exponentes fueron: (Padres del Cine Nacional) Salvador Giambastiani: “Recuerdos del mineral del Teniente”, sobre la vida de Manuel Rodríguez (1919) Pedro Sienna: “El Húsar de la muerte ” (1926). Era del cine Industrial (1930-1959) Introducción del sonido a las producciones cinematográficas.
En 1938 se crea la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) la CORFO tenía como objetivo crear producciones más extranjeras, de tal forma que el público no se limitara sólo a lo nacional, ni la película se centrara en un solo mercado Ejemplo de aquello son las siguientes Producciones: “El diamante del Maharajá” en la India, y “La Dama de la Muerte” en Inglaterra.
Luego de un largo auge del Cine Nacional en la década del 50` sufre un decaimiento, los máximos exponentes de esta era son: Jorge Délano, quien introdujo nuevas técnicas. “Escándalo” y “Norte Sur”, José Bohr, con su producción “La Dama sin Camelias”. La Época Actual: (desde los 60) Creación del Departamento de cine Experimental de la U. de. Chile en 1961Creación del Instituto Fílmico de la Pontífice Universidad Católica en 1962Creación del Consejo de Calificación Cinematográfico, encargado de exponer Ideas Con esto Las Universidades entran en el ámbito cinematográfico Algunos de sus exponentes más destacados son: · Álvaro Covacivich: “Revolución de las Flores” (1967)· Miguel Littin: “Chacal de Nahuel Toro” (1970)· Helvio Soto: “Caliche Sangriento” (1969)· Silvio Caiozzi :“Julio Comienza en Julio” (1979) y “La Luna en el Espejo”· Gustavo Graef-Marino: “Johnny Cien Pesos” (1993)· Cristián Galaz: “El Chacotero Sentimental” (1999)· Marcelo Ferrari: “Sub-Terra” (2003) Películas Destacadas Del Cine Chileno ·
El Chacal de Nahuel Toro: El relato se inicia con la detención del Chacal. Su interrogatorio por el juez instructor de la causa, sirve para enlazar sucesivos racconto que reconstruyen la infancia de José, su vagar por el campo como adulto marginado socialmente, cómo se conoce y se une a Rosa Rivas, y el brutal crimen.· Julio Comienza en Julio: La historia de la película se ambienta en 1917, presentando la Figura de Julio García del Castaño, un típico terrateniente que, aferrado a una larga tradición de machismo y de manejo de una imagen paternalista dura, coloca su poder desde su propio hijo hasta el más olvidado de los peones.· Johnny Cien Pesos: Comienza por la toma de rehenes por parte de los asaltantes de un pequeño local del centro de Santiago, en octubre de 1990. Un escolar algo desbandado que termina, junto a sus colegas, cercado por policías y reporteros de TV. En el video-club plagiado, que en realidad es la fachada de una casa de cambios ilegal.·
El Chacotero Sentimental: Consta de tres partes. La primera es un típica historia del cual un estudiante universitario se enamorada de una mujer casada, tomando un tono humorístico. La segunda historia es totalmente dramática, y cuenta la historia de una familia, al cual fallece la madre y la hija mayor es abusada por el padre. La última historia es otra realidad chilena el hacinamiento de las poblaciones tras problemas para poder tener relaciones sexuales.· Sub-Terra: Nos invita a reflexionar sobre la situación de los mineros del carbón, tanto de las dificultades que tenían que enfrentar en su constante lucha por la vida al interior de las minas como también acerca de las diferencias y discriminaciones sociales de ese entonces. Aquellos relato son del escritor Baldomero Lillo.

INICIOS DEL CINE CHILENO.



Inicio de la Historia del Cine Chileno finales de la década del 40` estaba representado por intentos de grabar el presente, en esos momentos el cine era mudo. Las sesiones eran acompañada de Sandwiches y bebidas sus máximos exponentes fueron: (Padres del Cine Nacional) Salvador Giambastiani: “Recuerdos del mineral del Teniente”, sobre la vida de Manuel Rodríguez (1919) Pedro Sienna: “El Húsar de la muerte ” (1926). Era del cine Industrial (1930-1959) Introducción del sonido a las producciones cinematográficas. En 1938 se crea la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) la CORFO tenía como objetivo crear producciones más extranjeras, de tal forma que el público no se limitara sólo a lo nacional, ni la película se centrara en un solo mercado Ejemplo de aquello son las siguientes Producciones: “El diamante del Maharajá” en la India, y “La Dama de la Muerte” en Inglaterra. Luego de un largo auge del Cine Nacional en la década del 50` sufre un decaimiento, los máximos exponentes de esta era son: Jorge Délano, quien introdujo nuevas técnicas. “Escándalo” y “Norte Sur”, José Bohr, con su producción “La Dama sin Camelias”. La Época Actual: (desde los 60) Creación del Departamento de cine Experimental de la U. de. Chile en 1961Creación del Instituto Fílmico de la Pontífice Universidad Católica en 1962Creación del Consejo de Calificación Cinematográfico, encargado de exponer Ideas Con esto Las Universidades entran en el ámbito cinematográfico Algunos de sus exponentes más destacados son: · Álvaro Covacivich: “Revolución de las Flores” (1967)· Miguel Littin: “Chacal de Nahuel Toro” (1970)· Helvio Soto: “Caliche Sangriento” (1969)· Silvio Caiozzi :“Julio Comienza en Julio” (1979) y “La Luna en el Espejo”· Gustavo Graef-Marino: “Johnny Cien Pesos” (1993)· Cristián Galaz: “El Chacotero Sentimental” (1999)· Marcelo Ferrari: “Sub-Terra” (2003) Películas Destacadas Del Cine Chileno · El Chacal de Nahuel Toro: El relato se inicia con la detención del Chacal. Su interrogatorio por el juez instructor de la causa, sirve para enlazar sucesivos racconto que reconstruyen la infancia de José, su vagar por el campo como adulto marginado socialmente, cómo se conoce y se une a Rosa Rivas, y el brutal crimen.· Julio Comienza en Julio: La historia de la película se ambienta en 1917, presentando la Figura de Julio García del Castaño, un típico terrateniente que, aferrado a una larga tradición de machismo y de manejo de una imagen paternalista dura, coloca su poder desde su propio hijo hasta el más olvidado de los peones.· Johnny Cien Pesos: Comienza por la toma de rehenes por parte de los asaltantes de un pequeño local del centro de Santiago, en octubre de 1990. Un escolar algo desbandado que termina, junto a sus colegas, cercado por policías y reporteros de TV. En el video-club plagiado, que en realidad es la fachada de una casa de cambios ilegal.· El Chacotero Sentimental: Consta de tres partes. La primera es un típica historia del cual un estudiante universitario se enamorada de una mujer casada, tomando un tono humorístico. La segunda historia es totalmente dramática, y cuenta la historia de una familia, al cual fallece la madre y la hija mayor es abusada por el padre. La última historia es otra realidad chilena el hacinamiento de las poblaciones tras problemas para poder tener relaciones sexuales.· Sub-Terra: Nos invita a reflexionar sobre la situación de los mineros del carbón, tanto de las dificultades que tenían que enfrentar en su constante lucha por la vida al interior de las minas como también acerca de las diferencias y discriminaciones sociales de ese entonces. Aquellos relato son del escritor Baldomero Lillo.

Wednesday, May 17, 2006

LEY DE CINE.



DECLARACIÓN DE S.E EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA RICARDO LAGOS ESCOBAR.


Entregamos para su conocimiento y reflexión, la declaración que el Presidente de la República efectuara el 17 de julio, sobre la Ley que crea el Consejo Nacional de la Cultura.“Quisiera, a través de ustedes, expresar mi profundo desencanto por lo que pasó ayer en la Cámara de Diputados. Después de tres años y medio de debate, la Cámara de Diputados no tuvo el quórum necesario para legislar y poder tener una nueva ley que promueve el desarrollo de la cultura en Chile, una nueva legislación que a todo el amplio mundo de la cultura le dé una respuesta adecuada de lo que son sus desvelos permanentes.

He señalado que en mi gobierno la cultura está en el centro fundamental de nuestras preocupaciones. Tiene que ver con nuestro desarrollo de país, tiene que ver con generar espacios para que en el siglo XXI también los Arrau, los Neruda y las Mistrales, tengan posibilidad de pleno desarrollo.
Chile espera una respuesta del Parlamento; el Presidente de Chile también espera una respuesta del Parlamento.

NUEVOS PROYECTOS.

PAPELUCHO EN EL CINE.
La película sobre el delgado y travieso personaje costó un millón 100 mil dólares y será doblada en México.

A 58 años del nacimiento del niño más popular de la literatura chilena, sus historias, acompañado de Domitila, su perro Choclo y su hermana Ji, cobrarán vida a través de los dibujos animados. "Papelucho y el Marciano", el primer filme que se realiza sobre el mítico personaje infantil de la escritora nacional Marcela Paz, será estrenada en nuestro país el 22 de julio.


Con el objetivo de convertirse el gran estreno infantil de las vacaciones de invierno, la producción nacional llegará a los cines chilenos con unas 50 copias, una cifra importante para una película criolla.

El productor Juan Diego Garretón señaló que para conseguir una buena llegada se trabajó en una asociación con Canal 13, estación que "va a poner una pauta publicitaria importante, grande, muy notoria, más lo conocido que es el personaje. (Con ello,) vamos a tener un éxito de proporciones".

Garretón, además, indicó que, aunque es difícil hacer estimaciones, se espera que unas 400 ó 500 mil personas asistan a las salas de cine a presenciar las travesuras de "Papelucho".

La película es creación de Cine Animadores, la misma productora de "Ogú y Mampato en Rapanui", que recurrirá a la animación manual y digital para darle vida al personaje.

La historia está basada íntegramente en libro "Papelucho y el marciano", uno de 12 episodios de la saga, aunque introduce parte del primer libro a modo de presentación del personaje.

"Agarramos el libro uno (primero de la saga) de 'Papelucho', donde el personaje se introduce, su manera de ser, su forma de pensar y ahí nos enganchamos con 'Papelucho y el Marciano'", agregó Garretón.

Sin embargo, lo principal de la trama es la amistad entre el infante y el extraterrestre.

El "Papelucho" que aparecerá en la pantalla grande tendrá características físicas similares a las del dibujo que cautivó a varias generaciones, pero con algunas modificaciones.

Garretón sostuvo que es dificil realizar la animación con la caricatura original, por ello "llegamos a un papelucho universal que todos conocemos, pero estilizado y modernizado".

El productor contó que lo más difícil fue traspasar a la cinta el espíritu del personaje, que es "muy especial con una forma de pensar, de ser, de genio creativo e inventivo que tiene, su diálogo interno, su manera de hablar (...) Eso ha sido un gran desafío, que todos veamos al Papelucho que conocíamos, que queremos".

El filme, que tuvo un costo de un millón 100 mil dólares, fue coproducida por Canal 13 y las voces se le pondrán en México. Esta primera cinta podría dar pie a la producción de otros capítulos de la saga o, incluso, a la creación de una serie para la televisión.

REVISTA CHILENA SOBRE CINE.


La primera revista que se publica en Chile relacionada con la industria cinematográfica es “Arte y Teatro” en el mes de mayo de 1909 en julio del mismo año se edita “Teatro y Letras”, las dos en la ciudad de Santiago, como las siguientes “Teatrales” en 1912, “Cinema” de Sport, Turf , Letras en 1913, “Chile Cinematográfico” en 1915, “La Semana Cinematográfica” en 1918, “Mundo Teatral" (en Santiago y Valparaíso ) en 1918, “Arlequín” en 1922, “Hollywood” en 1926, ( contar del Nº 10 se publica en Viña del Mar) “Para Todos” en 1927, “Cine Novela” en 1928, “Campanillas”, “Crítica” y ”Varietes” en 1929, “Ecran” en 1930, “Don Severo” en 1933, “Intermedio” en 1934, “Astro”, “Radio y Teatro”, ”Cine -Sport” y “Pacifico Para Todos” en 1935, “Escenas del Mundo Cinematográfico” y “Cinecoctel” en 1936, “Cine - Radio” y “Sinopsis” en 1938, “Selecciones de la Canción Popular” en 1942, “Cine Radio” en 1947, “Diversiones” y “Candilejas” en 1950 , “Reflejos “ en 1955, “Mi Vida” en 1958, “Sensaciones del Cine “ en 1967, “Juventud” y “Premiere” en 1977, “La Butaca” en 1991. En Valparaíso “El Teatro Ilustrado” en 1912, “La Película” en 1918, “Cine Magazine” en 1919. En Iquique “Silueta Film “ en 1920, La Revista en 1930.
En Antofagasta “Revista Teatral” en 1917, “Turf y Teatro” en 1934, “Cine al Día” en 1948 . En Chillan “Gong” en 1934 . En Punta Arenas “ La revista Teatral “ en 1925, “Cine - Radio - Teatro” en 1952.

EL APOYO DE LAS EMPRESAS.


Primero apareció "Mujeres Infieles", luego vino "Secuestro", y ahora se está preparando "Flores para Lulú". Los primeros pasos de un cine chileno con aportes de privados ya están dados, y ahora sólo hay que seguirlos. ONOFF conversó con Rodrigo Ortúzar, director de "Mujeres Infieles", quien nos contó todos los tips y recomendaciones para producir una película sin aporte estatal."Industria del cine no es que existan muchos directores que hagan una película cada cinco años, sino que hayan muchos directores que hagan muchas películas en cinco años, y para eso se necesita una estructura, un diseño donde tú tengas una primera película, una segunda, y todo vaya enganchado, generándose una rueda donde la gente pueda vivir del cine".
Rodrigo Ortúzar, director de "Mujeres Infieles", tiene las cosas claras, está seguro de que en Chile no existe industria del cine, y que tampoco existirá mientras un director demore cuatro años en hacer una película. Y porque él no quería tardarse tanto, optó por ser el primer chileno en realizar una película exclusivamente con apoyo de privados. Y le dio resultado: "Mujeres Infieles" fue hecha en nueve meses; tres de guión y seis de filmación y postproducción. "Cuando se trata de hacer una película en una industria cinematográfica que no existe, que existe sólo a través de los fondos, donde en cada película te demoras cuatro años y luego estás cuatro más buscando recursos para la próxima, había que ver cómo hacer una película donde no pasara más de año y medio y pudiese estar haciendo otra. Por suerte me dio resultado y ahora estoy haciendo otra", asegura Ortúzar.

Cuando hablamos de financiamiento cinematográfico en Chile, de inmediato se nos viene a la mente los concursos y formularios para postular a la CORFO, al FONDART (ahora Consejo de Fomento Audiovisual), al Consejo Nacional de Televisión, etc., etc. etc. Muchas veces olvidamos que el cine también puede realizarse con aportes privados, sólo hay que saber con quién y cómo hablar. En el caso de "Mujeres Infieles", Rodrigo Ortúzar se acercó al Kike Morandé, le contó el proyecto, lo convenció y listo, ya estaba el dinero para hacer la película. Los motivos que puede tener un empresario para invertir en cine son varios, tal como explica Ortúzar, "hay empresarios que les gusta el cine y aportan, hay otros que no les gusta, pero les gusta la plata y ven una oportunidad de negocios, y hay otros que tienen tanta plata que están aburridos de hacer más, y ven el cine una bonita forma de trascender, de hacer algo un poquito más profundo".
Por otro lado, el factor riesgo siempre es interesante a la hora de invertir dinero. Según Ortúzar, los empresarios ven sus negocios como una relación amorosa donde aquellos negocios constantes que siempre tienen el mismo resultado se tornan fomes, mientras que los más esquivos y riesgosos son un desafío.
Pero conseguirse el apoyo de privados no es tan fácil como parece, y hay que tener claros ciertos pasos que hay que cumplir:

1.- Estamos hablando de un negocio, por lo tanto algo de comercial tiene que tener la película. Como dice Ortúzar, "si te están pasando plata hay que tratar de devolverla y no irse con una obra personal e intimista".
2.- Si bien es cine privado, hay que tener muy claro que no estamos en Hollywood, y que en Chile no se puede hacer una película de un millón de dólares. "Tenemos que pensar en nuestra realidad que son trescientos mil dólares. A partir de esa premisa se pueden hacer películas, el inversionista puede meter su plata y en tres años tenerlos recuperados, y con suerte, con un porcentaje importante de utilidades", enfatiza el director de "Mujeres Infieles". 3.- No tengamos sólo un inversionista. Si necesitamos trescientos mil dólares, consigámonos tres que pongan cien cada uno. De esta manera el inversionista siente por un lado, que no se está arriesgando solo y por otro, que el dinero que está aportando no es tanto. "Más o menos cien mil dólares para un inversionista es caja chica, entonces se maneja a un porcentaje de más menos 15%, o sea, si ponen cien y reciben ochenta y cinco, bien, y si ponen cien y reciben ciento quince, bien también", explica Ortúzar. 4.- Imaginemos que ya hicimos nuestra primera película y ahora estamos comenzando la segunda. Esta vez tenemos que buscar nuevos inversionistas, a los anteriores hay que dejarlos descansar. "A los primeros hay que dejarlos que recuperen sus luquitas, y una vez que las recuperen, se les pide cooperación para la próxima, y así vamos creando una cadena", comenta Ortúzar.
En general, la inversión de privados en el cine chileno se está abriendo como una posibilidad tangible, donde los empresarios están comenzando a invertir su dinero en talento y creatividad, confiando en la responsabilidad y trabajo de los cineastas nacionales.
APORTE PRIVADO V/S ESTATAL.

Hasta el momento tenemos dos directores que han osado hacer cine exclusivamente con aporte privado. Sin embargo, las motivaciones son opuestas, por un lado Rodrigo Ortúzar -Mujeres Infieles- cree en una subvención estatal del cine chileno, mientras por el otro, Gonzalo Lira -Secuestro- quiere convertir a nuestro país en Hollywwod. "Yo creo que ojalá que el cine estuviera subvencionado, ojalá existieran políticas de protección al cine, porque en divinita qué es el cine, el cine es una ventana donde nosotros nos mostramos, es una ventana donde el mundo nos ve, nos conoce (…) Ojalá existiese una política donde cada entrada de cine, donde el espectador paga tres mil pesos, doscientos vayan a un fondo del cine nacional, como pasa en otros países". (Rodrigo Ortúzar)

"Está ese nuevo puente La Dehesa, uno cruzándolo ve una población callampa: ésa gente necesita la cultura. No la gente que está yendo a los cócteles, en palacios de Gobierno y fanfarroneándose de que se sacaron no sé cuantos millones para la cultura (…) El estado tiene que invertir su plata en educación, salud… no en cultura". (Gonzalo Lira) LOS NÚMEROS DE ORTÚZAR.

En "Mujeres Infieles" participaron cinco inversionistas que pusieron el mismo porcentaje de dinero. Entre ellos estaban Kike Morandé, Jorge Cardemil y Gonzalo Rojas. Hoy Ortúzar está preparando "Flores para Lulú", su segunda producción. Ésta cuenta con un 30% de inversión privada chilena, y luego hay inversión de afuera, ya que es una coproducción con una empresa española. Finalmente está la inversión de la empresa nacional Jazz, que es la que financia todo el proceso de investigación y guiones.

Sunday, April 30, 2006

El NUEVO CINE NACIONAL.



Desde 1973 y durante el gobierno militar, la producción fílmica desciende a los niveles históricos más bajos. Los principales representantes del cine nacional se dedican a trabajar fuera del país, haciendo un cine chileno fuera de sus fronteras. Uno de los que permanece en el país es Silvio Caiozzi, que luego de la cinta "A la sombra del sol" (1974), co-dirigida con Pablo Perelman, conquista un notable éxito de crítica y público con "Julio comienza en Julio" (1979). El filme, ambientado en 1917, es una atenta mirada a las costumbres burguesas de comienzos del siglo XX. Contó con música de Luis Advis y las actuaciones de Elsa Alarcón, Luis Alarcón, Felipe Rabat, Schlomit Baytelman y Ana González, entre otros. La película de Caiozzi fue un leve despertar en el profundo estado de sueño en el que se mantuvo la escena fílmica nacional hasta 1988. El proyector vuelve a correr.


La cerrarse el periodo del gobierno militar, la cantidad de cintas producidas volvió a crecer. Gonzalo Justiniano dio que hablar con "Sussi" (1988) y "Caluga o menta" (1990), mientras Silvio Caiozzi reapareció con "La Luna en el espejo" (1990). Por esta última Gloria Münchmayer ganó el premio a la mejor actuación femenina en el Festival de Venecia. Pero la película que realmente cambió la percepción del cine local, debido a su gran factura técnica, fue "La Frontera" (1991) de Ricardo Larraín. La cinta protagonizada por Patricio Contreras y fotografiada por Héctor Ríos se convirtió en uno de los mayores éxitos del cine nacional. Apoyada en taquilla, elogiada por la crítica e incluso estrenada comercialmente en otros países.


El sello marcado que tuvieron épocas previas -en cuanto al género de los filmes- se cambió hacia un espectro más amplio en la década del noventa. La participación del Estado en los proyectos fílmicos (el Fondart, creado en 1992, ha favorecido a un 90% de los largometrajes chilenos) impulsó la creación cinematográfica en suelo nacional. Se cuentan así películas que no sólo tuvieron buena respuesta de público, sino que también apoyo de la crítica, tales como "Johnny cien pesos" (1993) de Gustavo Graef-Marino; "Historias de fútbol" (1997) del debutante Andrés Wood o "Gringuito" (1998) de Sergio Castilla.


El problema era que, si bien algunas cintas nacionales lograban un relativo apoyo del público chileno, la competencia de las películas extranjeras seguía siendo aplastante. Eso hasta que un nuevo remezón sacude las butacas con el estreno de "El chacotero sentimental" (1999), cinta de Cristián Galaz basada en el popular programa radial homónimo, que rompió todas las marcas existentes de taquilla y sacó a la luz una veta comercial del cine chileno, que se expandió con películas como "Ángel Negro" (2000) de Jorge Olguín y la infantil "Ogú y Mampato en Rapa Nui" (2002) de Alejandro Rojas, ambas muy bien respaldadas en la taquilla y con fuertes campañas de marketing a sus espaldas.


Con este nuevo impulso, el cine chileno ha marcado una presencia más constante en las competencias internacionales. "Coronación" (2000) de Silvio Caiozzi destacó con trofeos en los festivales de Montreal, Huelva, Cartagena y La Habana, siendo lejos la más exitosa en este sentido. La película basada en la obra homónima de José Donoso maravilló con una fotografía cuidada, actuaciones sólidas (Julio Jung, Maria Cánepa y la debutante Adela Secall) y una precisa banda sonora compuesta por Luis Advis, también premiada internacionalmente en el Festival de Trieste.


Otras películas nacionales recientemente aplaudidas internacionalmente han sido "La Fiebre del Loco" (2001) en Cartagena y Lleida; y "Taxi para tres" (2001) de Orlando Lübbert, en Cartagena, La Habana, Mar del Plata, Miami y San Sebastián.
El año 2003 comenzó auspicioso para los cineastas chilenos en el ámbito local. "Sexo con amor", de Boris Quercia, película que mantiene el récord de espectadores en su primer fin de semana. Ese año llegó a las salas, además, "Los debutantes", la película que lanzó a la fama a Antonella Ríos con su sexy escena de la crema.


Hacia fines del 2003, otros dos filmes llaman poderosamente la atención: "Sub Terra", de Marcelo Ferrari, que tras su estreno se ubicó como la segunda película más vista, tras el filme de Quercia. Es además la segunda producción más cara del cine local. La otra película fue "El Nominado", que finalmente terminó siendo un fracaso absoluto y sus realizadores aún tienen conflictos legales pendientes con algunos protagonistas de la película, quienes aún reclaman el no pago de sus sueldos.

El siguiente gran golpe del cine nacional llegó con "B-Happy", de Gonzalo Justiniano, que permitió el debut de Manuela Martelli una actriz que se transformó en el gran rostro de 2004 porque, además, fue la protagonista de gran éxito de ese año: "Machuca". El 2004 también estuvo marcado por el fracaso de "Azul y Blanco", la película de Sebastián Araya sobre las barras bravas, que tenía como figura a Iván Zamorano.

INICIO DEL CINE CHILENO.



El caminar del séptimo arte en nuestro pais se fue desarrollando a un ritmo lento en el periodo mudo, que abarcó el las décadas comprendidas entre 1910 y 1931. En esta etapa 78 filmes vieron la luz, incluyendo 15 títulos en 1925, el año más prolífico de la industria cinematográfica local. La primera fecha marca el estreno del primer largometraje argumental chileno: "Manuel Rodríguez".
La cinta, escrita y dirigida por Adolfo Urzúa, contó con la actuación de Nicanor de la Sotta y fue producida por la Compañía Cinematográfica del Pacífico. En ella se narraban las aventuras del héroe nacional que explicita el título, quien tiene el mérito de ser el personaje que más veces ha sido llevado a la pantalla grande en cintas chilenas.

Los empeñosos experimentos de la edad muda del cine chileno tuvieron un éxito dispar. Entre el grupo de emprendedores directores destacaron los nombres de Salvatore Giambastini, Juan Pérez Berrocal, Jorge "Coke" Délano, Nicanor de la Sotta, Carlos Borcosque y Alberto Santana, quienes suplían las dificultades técnicas y económicas con ingenio para llevar a cabo sus obras.
Este grupo fue encabezado por Pedro Sienna, un avezado actor teatral que no sólo dio el salto de las tablas a las salas de cine como intérprete, sino que también se puso detrás de las cámaras para filmar cintas que se recuerdan como las de mayor calidad de este periodo. Es precisamente una cinta de Sienna la única pieza fílmica que permanece con vida desde el periodo silente: "El húsar de la muerte". El resto de estas películas clásicas han sido devoradas por el polvo, raídas por el tiempo o criminalmente convertidas en peinetas en periodos de escasez de celuloide. Otras obras del mismo autor, como "Los payasos se van" (1921), "El Empuje de una raza" (1922), "Un grito de mar" (1924) y "La última trasnochada" (1926), seguirán siendo ignoradas por la presente y futuras generaciones.

"El húsar de la Muerte", escrita, dirigida y protagonizada por el propio Sienna, fue estrenada el 24 de noviembre de 1925 en el capitalino Teatro Brasil. Recién en 1962 se llevó a cabo su restauración, con el añadido de una banda sonora compuesta por el recientemente difunto Sergio Ortega. La película del sello Andes Films se mantiene hasta hoy como una de las obras sobresalientes de la irregular filmografía chilena y una pieza única de museo para la cultura nacional.

La última película sin sonido hecha en Chile fue "Patrullas de avanzada", opera prima de Eric Page estrenada en 1931. Luego de una pausa de tres años, el cine nacional se reactiva bulliciosamente en 1934. "Norte y Sur" marca el inicio de la era sonora y el regreso de Jorge "Coke" Délano al país tras un tiempo radicado en Hollywood. La cinta narra la historia de un triángulo amoroso inmerso en el paisaje minero, con un elenco encabezado por Hilda Sour, Alejandro Flores y Guillermo Yánquez, que debieron acceder a filmar de noche en un improvisado estudio, para así paliar el ruido santiaguino que quedaba impregnado en la flamante banda sonora. La siguiente película de Délano, "Escándalo" (1940), es destacada por la crítica como una de las más valiosas de su década.

Con le llegada del sonido, el cine chileno de todas formas no pudo despegar. Las películas se remitían a los mismos temas, predecibles y con fórmulas importadas desde norteamérica, sumando números musicales que seguían la misma línea. La historia del huaso enamorado de la hija del patrón era tan típica como la trama del "rotito" y sus aventuras en la capital. Aún así en esta etapa destacan autores como el prolífico José Bohr, Miguel Frank, Patricio Kaulen y Eugenio de Liguorio, quien dirigió el gran éxito comercial "Verdejo gasta un millón" (1941), en la que actuó el comediante Eugenio Retes y Malú Gatica, y que además tuvo su respectiva secuela un año más tarde: "Verdejo gobierna en Villaflor".

En 1942 el cine es empujado desde el gobierno. Aquel año la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) dio nacimiento a Chile Films, que por treinta años proveyó a los cineastas con recursos técnicos para filmar sus proyectos. La idea de formalizar una industria cinematográfica en el país no tardó en derrumbarse, ya que siete años más tarde los estudios presentaban un balance desolador en términos económicos y culturales. Nunca se escatimó en gastos para atraer a directores foráneos -algunos sin pergaminos- para conducir cintas calificadas como 'superproducciones', pero que estuvieron lejos de reportar ganancias. "La dama de la muerte" o "El padre Pitillo", ambas de 1946, son algunos ejemplos de severos tropiezos. "El diamante de Maharajá", en cambio, fue una comedia de aventuras -de las cintas más caras de la época- protagonizada por el comediante Lucho Córdoba, que alcanzó gran éxito en la taquilla.
De la fecunda manija de José Bohr, destacan en esos años "La dama de las Camelias" (1947), una adaptación a la obra de Dumas con Ana González a la cabeza, "Tonto Pillo" (1948) y "El gran circo Chamorro" (1955).

En la década del '50, la producción fílmica decae notoriamente, con apenas trece películas estrenadas en todo el periodo. Pese al exiguo volumen, en este decenio aparecen los primeros indicios de lo que vendría en la siguiente década, con un cine enfocado al entorno social. Naum Kramarenko lo deja entrever en "Tres miradas a la calle" (1957) y luego algunos años más tarde con "Deja que los perros ladren" (1961).

El CINE CHILENO.

El cine chileno ha experimentado un gran aumento en calidad y cantidad en los últimos años, gracias a diversos convenios con el gobierno y empresas privadas.

Por esto los filmes chilenos han llegado al público popular con temas de la vida cotidiana, expresos con total simpleza y sin ningún tipo de efectos especiales ni acotaciones fantasiosas, lo que hace que el público se sienta representado con ellos y los agregue a sus favoritos.

Un gran numero de actores y directores chilenos han logrado reconocimiento in
ternacional y han llegado a participar en festivales importantes de renombre internacional.
En los últimos años, realizadores extranjeros se han atrevido a dar papeles protagónicos a actores chilenos, acentuando las cualidades que tiene la gente de nuestro país, para darle toques más bien exóticos a sus películas.
Y junto con este movimiento que ha esperimentado el cine se ha creado una emergente empresa que crece día a día.